8/10/09

LA DESLOCALIZACION

No corren buenos tiempos para el sector de la electrónica en España. Al menos para los fabricantes que todavía tienen plantas en el país y no han optado por limitar su presencia a una estructura comercial. La caída del consumo, pese a la oferta diaria de los comercios, la ausencia de renovación de los equipos electrónicos por parte de particulares y empresas que prefieren ahorrar ese gasto y los elevados costes laborales de los trabajadores del sector industrial provocan que multinacionales como la japonesa Sharp se planteen trasladar gran parte de la fabricación de televisores hacia lugares con costes más baratos.

La Unión Europea está formada por 27 países, sin embargo el progreso económico y los elevados costes laborales en España provocan que las multinacionales trasladen producción a países comunitarios del Este europeo”. Así se pronuncia un ex directivo de la multinacional coreana Daewoo, en venta, para explicar que el futuro para los fabricantes electrónicos en España pasa por la deslocalización.

Es lo que el sindicato USO considera que ocurrirá con la mayor parte de la producción de televisores que todavía mantiene la multinacional japonesa en su fábrica de Sant Cugat del Vallés, a veinte kilómetros de Barcelona. Esta central considera que “la planta tiene capacidad para producir televisores LCD de última generación, el problema es que Sharp no ha presentado un plan industrial serio para mantener todos los puestos de trabajo ni una carga productiva porque el destino de esa producción será la fábrica que tiene Sharp en Polonia”.

Según comenta un joven de 24 años que trabaja en la fábrica y que ayer se manifestó junto a 200 compañeros en Barcelona en contra del plan de reducción temporal de plantilla con el que ha amenazado la compañía a los trabajadores, la fábrica de Sant Cugat “puede trabajar y asumir más producción, pero estamos desorientados porque ningún directivo nos comenta si vamos a seguir dentro de un año”.

Precisamente Sant Cugat ha visto cómo en la última década otro gigante de la electrónica, Hewlett Packard, abandonaba su planta de producción de impresoras para “reinventarse” transformar su planta en el mayor centro de diseño y creación de productos y tintas para impresoras de gran formato destinadas al sector de la publicidad y la cartelería industrial. Por el momento, Sharp lo único que ha hecho es plantear un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal.

El ERE del fabricante japonés estará en vigor seis meses, con suspensión de un máximo de 165 días, que afectará a 490 de los 536 trabajadores. Miembros del comité de empresa advierten que la baja actividad de la planta “se arrastra desde hace meses”, cosa que han atribuido al traslado de la producción a la nueva fábrica que la compañía tiene en Polonia. Según USO la empresa había asegurado que la fábrica de Polonia sólo se encargaría de la producción de paneles para las pantallas, aunque ellos tienen constancia de que desde finales de septiembre pasado Sharp está produciendo “televisores enteros” y también los nuevos modelos de iluminación por LED.

Sharp anunció el pasado 21 de julio que la planta de Sant Cugat del Vallès empezaría a producir un nuevo modelo de televisores a partir de octubre, lo que mostraba su “compromiso de continuidad” en España. Este nuevo modelo sólo dará trabajo a un tercio de los 536 empleados, puesto que está previsto que haya una demanda de fabricación de 900 televisores diarios, lejos de los 3.000 de hace tres años.

La planta de Sharp en Sant Cugat del Vallés es una de las pocas plantas dedicadas a la electrónica de consumo en España, junto a la de Sony en Viladecavalls (Barcelona). Sony en Barcelona también ha ajustado la producción y la plantilla a la caída actual de la demanda de productos electrónicos. El pasado febrero, Sharp despidió a 1.500 empleados de Japón, después de registrar sus primeras pérdidas desde 1953, y cerró dos fábricas de pantallas LCD en Japón y algunas líneas de producción, además de recortar salarios de ejecutivos hasta un 5%.

Desde hace más de 20 años, Sharp produce televisores de color en Barcelona, España. En 1986 la planta de producción se completó y empezó a producir televisores del tubo. En 1995 la producción acumulada llegó a tres millones de unidades y en 2001 ocho millones de unidades. Con el primer TV LCD de Sharp que se puso en marcha en 1999, Europa se convirtió en uno de los principales mercados de esta nueva tecnología de televisión. A consecuencia de esto, en 2002 Sharp decidió iniciar la primera producción de LCD TV en Barcelona. Dos años más tarde, la última televisión de tubo dejó la línea de montaje en Barcelona y los televisores LCD ocuparon el papel de futura tecnología de televisión. Hasta ahora más de 1,5 millones de TV LCD se han producido en la fábrica española de Sharp para el mercado Europeo.
Fuente: Cotizalia

LA DESLOCALIZACION

No corren buenos tiempos para el sector de la electrónica en España. Al menos para los fabricantes que todavía tienen plantas en el país y no han optado por limitar su presencia a una estructura comercial. La caída del consumo, pese a la oferta diaria de los comercios, la ausencia de renovación de los equipos electrónicos por parte de particulares y empresas que prefieren ahorrar ese gasto y los elevados costes laborales de los trabajadores del sector industrial provocan que multinacionales como la japonesa Sharp se planteen trasladar gran parte de la fabricación de televisores hacia lugares con costes más baratos.

La Unión Europea está formada por 27 países, sin embargo el progreso económico y los elevados costes laborales en España provocan que las multinacionales trasladen producción a países comunitarios del Este europeo”. Así se pronuncia un ex directivo de la multinacional coreana Daewoo, en venta, para explicar que el futuro para los fabricantes electrónicos en España pasa por la deslocalización.

Es lo que el sindicato USO considera que ocurrirá con la mayor parte de la producción de televisores que todavía mantiene la multinacional japonesa en su fábrica de Sant Cugat del Vallés, a veinte kilómetros de Barcelona. Esta central considera que “la planta tiene capacidad para producir televisores LCD de última generación, el problema es que Sharp no ha presentado un plan industrial serio para mantener todos los puestos de trabajo ni una carga productiva porque el destino de esa producción será la fábrica que tiene Sharp en Polonia”.

Según comenta un joven de 24 años que trabaja en la fábrica y que ayer se manifestó junto a 200 compañeros en Barcelona en contra del plan de reducción temporal de plantilla con el que ha amenazado la compañía a los trabajadores, la fábrica de Sant Cugat “puede trabajar y asumir más producción, pero estamos desorientados porque ningún directivo nos comenta si vamos a seguir dentro de un año”.

Precisamente Sant Cugat ha visto cómo en la última década otro gigante de la electrónica, Hewlett Packard, abandonaba su planta de producción de impresoras para “reinventarse” transformar su planta en el mayor centro de diseño y creación de productos y tintas para impresoras de gran formato destinadas al sector de la publicidad y la cartelería industrial. Por el momento, Sharp lo único que ha hecho es plantear un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal.

El ERE del fabricante japonés estará en vigor seis meses, con suspensión de un máximo de 165 días, que afectará a 490 de los 536 trabajadores. Miembros del comité de empresa advierten que la baja actividad de la planta “se arrastra desde hace meses”, cosa que han atribuido al traslado de la producción a la nueva fábrica que la compañía tiene en Polonia. Según USO la empresa había asegurado que la fábrica de Polonia sólo se encargaría de la producción de paneles para las pantallas, aunque ellos tienen constancia de que desde finales de septiembre pasado Sharp está produciendo “televisores enteros” y también los nuevos modelos de iluminación por LED.

Sharp anunció el pasado 21 de julio que la planta de Sant Cugat del Vallès empezaría a producir un nuevo modelo de televisores a partir de octubre, lo que mostraba su “compromiso de continuidad” en España. Este nuevo modelo sólo dará trabajo a un tercio de los 536 empleados, puesto que está previsto que haya una demanda de fabricación de 900 televisores diarios, lejos de los 3.000 de hace tres años.

La planta de Sharp en Sant Cugat del Vallés es una de las pocas plantas dedicadas a la electrónica de consumo en España, junto a la de Sony en Viladecavalls (Barcelona). Sony en Barcelona también ha ajustado la producción y la plantilla a la caída actual de la demanda de productos electrónicos. El pasado febrero, Sharp despidió a 1.500 empleados de Japón, después de registrar sus primeras pérdidas desde 1953, y cerró dos fábricas de pantallas LCD en Japón y algunas líneas de producción, además de recortar salarios de ejecutivos hasta un 5%.

Desde hace más de 20 años, Sharp produce televisores de color en Barcelona, España. En 1986 la planta de producción se completó y empezó a producir televisores del tubo. En 1995 la producción acumulada llegó a tres millones de unidades y en 2001 ocho millones de unidades. Con el primer TV LCD de Sharp que se puso en marcha en 1999, Europa se convirtió en uno de los principales mercados de esta nueva tecnología de televisión. A consecuencia de esto, en 2002 Sharp decidió iniciar la primera producción de LCD TV en Barcelona. Dos años más tarde, la última televisión de tubo dejó la línea de montaje en Barcelona y los televisores LCD ocuparon el papel de futura tecnología de televisión. Hasta ahora más de 1,5 millones de TV LCD se han producido en la fábrica española de Sharp para el mercado Europeo.
Fuente: Cotizalia